Fundación Nydia Erika Bautista

Somos una organización de víctimas y profesionales que busca justicia para los desaparecidos. Iniciamos en 1999 desde el exilio y desde 2007 en Colombia, trabando y acompañando familiares en 6 regiones del país.

Fundación Nydia Erika Bautista

Fundación Nydia Erika Bautista

Somos una organización de víctimas y profesionales que busca justicia para los desaparecidos. Iniciamos en 1999 desde el exilio y desde 2007 en Colombia, trabando y acompañando familiares en 6 regiones del país.

Fundación Nydia Erika Bautista
AccionesFundaciónLey de Mujeres BuscadorasMemoria históricaVerdad & Justicia

Encuentro en la Dirección de Justicia Transicional y la Dirección de Política Nacional de Drogas del MinJusticia

Palabras de Nancy Yanira Galarraga Meneses

Hoy me paro frente a ustedes, no solo como ciudadana de Colombia, ni como mujer del Putumayo… sino como hermana, madre, hija y buscadora de verdad. Soy una mujer que ha perdido cuatro hermanas, cuatro vidas arrancadas por la violencia y la desaparición forzada, que hoy aún no tiene respuestas claras, ni cuerpos, ni justicia, ni paz completa.


La Ley 2364 de 2024 representa un hito histórico en Colombia porque por primera vez el Estado reconoce la labor de las mujeres buscadoras de víctimas de desaparición forzada, aquellas que día tras día convertimos nuestro dolor en acción y esperanza. Esta ley nos reconoce como constructoras de paz y sujetos de protección constitucional ante un Estado que nos debe respeto, protección y dignidad.


Esta ley no es una simple norma escrita en un papel; es un reconocimiento profundo a quienes no hemos dejado de buscar a nuestros desaparecidos aunque el dolor intente vencernos. Nos reconoce el derecho a seguir buscando, a exigir información, y a no ser estigmatizadas por tomar las calles, los territorios, los archivos, y los silencios que el conflicto intentó imponer.


Gracias a esta Ley, el Estado tiene la obligación de :Proteger nuestra integridad física, emocional y social. Facilitar acceso a vivienda y servicios básicos a nosotras y nuestras familias. Garantizar atención en salud integral y acompañamiento psicosocial. Promover nuestra educación y participación activa en políticas de paz y búsqueda.
Pero también es una Ley que nos exige acompañamiento real del Estado. No basta con reconocer nuestros derechos; nuestras regiones y nuestros cuerpos han esperado demasiado tiempo justicia y apoyo. La normativa tiene que traducirse en hechos concretos y acompañamiento real en salud, educación, acceso a tierra, verdad y memoria.


Mis hermanas, como tantas otras vidas arrancadas en Colombia, merecen que esta ley sea un paso hacia la verdad y la justicia. No quiero que las palabras se queden en discursos y decretos…

Quiero que esta Ley sea una luz que ilumine los caminos donde todavía hay desapariciones sin nombre, sin abrazo y sin memoria.

Porque buscar no es solo encontrar,
buscar es mantener viva la esperanza,
buscar es no permitir que el olvido se robe a nuestros seres queridos,
buscar es luchar hasta que la dignidad nos sea devuelta.
Y aquí estamos… con el corazón roto, sí — pero con la fuerza de mujeres que no se detienen, no se rinden y no se olvidan.


Que la Ley 2364 sea más que una ley: que sea justicia vivida, reconocimiento profundo y paz compartida para todas las mujeres buscadoras de Colombia.