Acto de entrega casa de las mujeres buscadoras legado Yanette Bautista Montañez
Por Andrea Torres Directora FNEB

Buenos días a todas y todos.
Un saludo especial y muy caluroso a las mujeres buscadoras que hacen parte de la Fundación Idea Erika Bautista. A nuestros amigos y aliados de la Cooperación Internacional, a la SAE, a la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas, al Ministerio de Justicia, a la Defensoría del Pueblo, y a toda la familia Bautista, amigos, complices y equipo de la Fundación que hoy nos acompañan.
Hoy es un día muy especial, en el que confluyen muchos sentimientos. Alegría inmensa. Y también nostalgia.
Hoy venimos a recoger los frutos del legado de mi madre, Yanette Bautista. Una siembra hecha con dolor, con lágrimas, pero también con un amor inmenso e inagotable por mi tía Nydia Erika Bautista. Y esa siembra hoy da sus frutos en esta hermosa casa de las mujeres buscadoras.
La desaparición forzada de mi tía Nidia Erika, el 30 de agosto de 1987, cambió profundamente la vida de mi familia, a ninguno de nosotros se nos impuso El deber de luchar por la memoria tenía Erika Bautista, nosotros mismos decidicimos elegir el camino de ser seres humanos más conscientes, más sensibles, más solidarios y más amorosos. El dolor de la desaparición nos permitió generar profundos lazos de amor, de amistad, de confianza y de trabajo conjunto. Trazamos caminos de juntanza con miles de mujeres buscadoras que son nuestras amigas, nuestras hermanas, y que hoy, como parte viva de ese legado, han conformado la Red Nacional de Mujeres Buscadoras.
Madre adorada, desde que partiste, sentimos que te convertiste en nuestra ángel de la guarda. Que sigues aquí, caminando con nosotras, empujando desde otro lugar. Y la única explicación que tenemos para todo lo que ha llegado desde entonces, es que eres tú. Que sigues trabajando. Que no te fuiste del todo. Sigues siendo generosa aun desde el cielo y nos has regalado en estos largos siete meses de ausencia hermosos frutos de tu legado ese que nos levanta día a día, que nos habla al oído y nos recuerda ser rigurosos, profesionales, éticos.
El primero de los frutos que recibimos, en el marco del Día del Reconocimiento de las Mujeres Buscadoras el 23 de octubre, fue la creación de la Red Nacional de Mujeres Buscadoras, que hoy acoge a más de 9 procesos organizativos y a más de 500 mujeres indígenas, campesinas, rurales, urbanas y afrodescendientes.
En enero de este año que fue tan difícil de iniciar si ti, recibimos el regalo de la firma del decreto que tanto buscamos. Casi rendidas hicimos esa incidencia, como tú nos enseñaste. Y fue gracias al impulso de nuestro equipo que lo logramos.
En febrero se declaró la lesa humanidad en el caso de Nydia Erika. Tú decías que yo era la mejor abogada de los desaprecidos. Pero realmente lo eras tú. Tu lucha jurídica siempre buscó visibilizar la violencia sexual que Nydia Erika sufrió en el cautiverio. Y hoy esas semillas que sembramos, haciéndonos abogadas, creyendo genuinamente en una justicia que siempre nos fue esquiva y cruel, dieron sus frutos: existe ya una decisión judicial que nos permitirá investigar esa violencia sexual. Madre, lo logramos.
Y hoy nos llega este regalo: esta casa. Junto con la Sociedad de Activos Especiales y la Doctora Amelia, nos entregas este refugio. Este espacio seguro para las mujeres buscadoras. Este lugar que será, como era tu sueño, el Museo de las Desapariciones Forzadas. Un museo que mostrará el valor con el que las mujeres buscadoras y sus familias hemos enfrentado la desapariciónforzada en Colombia. Aquí relevaremos el valor de la memoria, que es lo que nos ha sostenido cuando nada más nos queda.
Quiero aprovechar este momento para decirles algo a nuestros aliados y agencias cooperantes, con honestidad y con el corazón en la mano.
Este año no ha sido fácil. La ausencia de mi madre nos dejó un hueco enorme, no solo en el alma, sino también en la operación cotidiana de la Fundación. Janet Bautista era mucho más que la directora: era la memoria viva, la brújula, la que sabía dónde estaba cada hilo de cada proceso. Aprender a caminar sin ella ha sido, y sigue siendo, un proceso profundo de duelo y de reorganización.
Ha sido un año de aprendizaje. Un año en el que hemos tenido que sostener el dolor mientras seguíamos sosteniendo el trabajo. No siempre lo hemos logrado con la velocidad que quisiéramos, pero tenemos la seguridad de que vamos lentas, pero seguras. Con los pies en la tierra, con el equipo más comprometido del mundo, y con el mismo amor de siempre con las mujeres buscadoras y con cada uno de ustedes. Mi madre nos enseñó que lo importante no es llegar primero, sino llegar juntas. Y aquí estamos y aquí seguimos.
Gracias Madre por tu legado nos dejaste la vara muy alta pero estoy segura de que por tu amor no nos rendiremos y o defenderemos con garras y dientes.
Gracias. Gracias a todas y todos por acompañarnos.
Gracias al equipo de la Fundación, porque sin su trabajo arduo, constante, comprometido y amoroso con cada una de las familias que acompañamos, nada de esto hubiera sido posible.
Gracias, tía Erika, por sembrarnos en el corazón el sueño de tener un ejército de mujeres. Ahora sabemos cómo se llama ese ejército: somos las mujeres buscadoras.
Gracias a la familia Bautista, por ser valiente, irreverente, terca, y por enfrentarse a todo y a todos cuando fue necesario.
Gracias a los amigos y aliados, al Fondo Noruego, a la Fundación Heinrich Böll, a Cáritas Internacional, a ONU Mujeres y a tantos otros, porque sin su apoyo no sería posible el hermoso trabajo que realizamos de la mano con las mujeres buscadoras, paso a paso, día a día.
Gracias a las instituciones que han aprendido a escucharnos, a valorarnos, y a tenernos en cuenta en los espacios de toma de decisiones sobre nuestros derechos. Y a las que todavía no lo hacen: también gracias, porque no nos vamos a rendir. Seguimos siendo las intensas, las incisivas, las que incomodan, las de la Operación Ciriri y las del ¡Hágale, mija!
Gracias.

